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El Club de Leones de Trujillo fue fundado el año 1947. En 1950, eligió una reina y organizó un animado corso para celebrar el advenimiento de la primavera. La historia de los festivales de primavera, comenzaba a ser escrita; pues, a partir de entonces, el certamen de las flores se realiza anualmente con un nutrido y variado programa que supera un centenar de actividades orientadas a satisfacer los gustos e intereses de los trujillanos y de miles de turistas nacionales y extranjeros.

Los festivales son un manantial inagotable para el recuerdo y la anécdota. Cada uno de ellos es un capítulo que enriquece su historia y sirve como fuente tanto para la consulta y aprendizaje, como para la formación de las nuevas promociones que prosiguieron con su desarrollo.

El primer Corso

El domingo 24 de septiembre se realizó el corso, que se inició en la plaza de armas y terminó en la plazuela del recreo. Desfilaron vistosos carros alegóricos, confeccionados con flores naturales y engalanados con las jovencitas más bellas de la ciudad. Cerró el desfile una cabalgata de caballos peruanos de paso, conducidos por chalanes trujillanos.

En este corso, debutó un grupo de bastoneras trujillanas, quienes encabezaron los agrupamientos de carros alegóricos, al ritmo de las bandas de músicos. A partir de entonces la bastonera en jefe fue la preciosa jovencita Marthita Castro. Esa tarde, el salón olímpico del Club Libertad fue escenario de una concurrida y alegre fiesta.

Como Trujillo, era sinónimo de rebeldía y política en aquella época, el Festival debió ser visto con recelo por el gobierno, ante el temor de que, por su convocatoria popular, los sectores opositores a él pudieran aprovecharse para fomentar disturbios callejeros. Felizmente se impuso el civismo del pueblo trujillano y el festival se desarrolló normalmente. El éxito logrado animó a los leones para organizar, al año siguiente, con renovado entusiasmo, una nueva versión de lo que se denominó el Festival de Primavera.


La Primera obra de servicio

El evento generó una utilidad de ochocientos soles, que fueron destinados para levantar dos aulas en el colegio San Vicente de Paúl, en construcción


Se incrementan las actividades

A partir de entonces, empresas, instituciones y colegios respondían cada año al llamado del Club de Leones. Se preparaban para participar en el corso, presentando hermosos carros alegóricos. Se hizo tradicional que en ellos, derrocharan belleza y simpatía las más lindas jovencitas y distinguidas señoras trujillanas, quienes también conformaban alegres comparsas que arrancaban aplausos a miles de espectadores.

El incremento de carros alegóricos, bandas de músicos y de público espectador, obligó a ampliar el recorrido del corso, iniciándolo en la última cuadra de la avenida del Ejército, continuando por el jirón Independencia y, luego de pasar por la plaza de armas, concluir en el Club Libertad.

También fueron sumándose más actividades, como ferias, exposiciones, eventos culturales y espectáculos artísticos. Entonces, las principales atracciones eran el bingo primaveral, el desfile de modas, el baile de gala en el Club Central y la alegre y tradicional fiesta juvenil del Club Libertad.


Bastoneras Norteamericanas

El año 1965 el corso primaveral ofreció una novedad, pues participó en el desfile un grupo de bellas y experimentadas bastoneras norteamericanas: Carol Bond, Donna Duffy y Linda Bourland, de Los Angeles; y Sharon Brown y Gail Conrad, de Miami. Las gestiones e invitaciones, las realizó el presidente león, Alberto Goicochea Iturri. A partir de entonces, se ha hecho tradicional la presencia de las hábiles "waripoleras", como nadie sabe por qué, popularmente se las conoce; convertidas en las engreídas del público. Principalmente Carol Bond y las bellas hermanas Nancy y Katty Skelton, que nos visitaron durante varios años y se ganaron el cariño de todos.

Las bastoneras que participan en los festivales de primavera, son seleccionadas, cada año, en los concursos nacionales que se realizan en los Estados Unidos de Norteamérica. Son verdaderas gimnastas, que desde niñas realizan una práctica constante, hasta lograr el desarrollo de habilidad y gracia, sumadas a su belleza e impecable formación personal. Ellas únicamente visitan Francia, para competencias internacionales y Trujillo del Perú, para engalanar los festivales de las flores.


Ley del Festival

Durante el primer gobierno del presidente Fernando Belaúnde el Festival Internacional de Primavera fue oficializado mediante Decreto Supremo Nº 15, del 31 de Mayo de 1961 y por Ley del Congreso No. 15621 del 28 de Setiembre de 1965. Trujillo fue designado "Capital de la Primavera" y por Decreto Supremo, el día viernes central de la semana primaveral fue declarado "feriado" en Trujillo.


Año 1970

El terremoto del 31 de mayo de 1970 afectó seriamente a la ciudad de Trujillo, causando graves daños a sus históricos inmuebles. La zona fue declarada en emergencia, razón por la que el Club de Leones de Trujillo decidió suspender el certamen, como testimonio de respeto y solidaridad por los miles de muertos y desaparecidos que ocasionó el terrible fenómeno telúrico en el norte peruano. Es el único año que no se realizó el Festival de Primavera.


Los “leones” de los festivales

Es notable que estos certámenes son organizados y realizados gracias al esfuerzo constante y desinteresado de los socios del Club de Leones de Trujillo, sin contar para ello con apoyo estatal; sino, más bien, con la comprensión, confianza y colaboración de empresas e instituciones identificadas con los festivales y con los tangibles beneficios que éstos generan. Generalmente, realizar el certamen requiere del aporte económico de sus propios organizadores.

Es justo rendir tributo a la memoria de los destacados leones que contribuyeron al engrandecimiento del Festival de Primavera. El haberlo creado, desarrollado y mantenido durante más de 50 años superando muchas dificultades e incomprensiones, constituye su hazaña: Adolfo Crosby Goicochea, Alfonso León Pérez, Tulio Herrera León y Manuel Caballero Gutiérrez. A la de don Leonidas Moreno, don Enrique Baanante Alva y don Constante Bazán Lynch. A los hermanos Jesús y Manuel Gamero Larrea, trágicamente desaparecidos cuando organizaban el festival. Y a Abel Alva Zurcher, Christian Acosta Acosta, Vicente Rosell de Cárdenas y Antonio Gonzales Villaverde; todos sensiblemente fallecidos. Fue una generación de maestros que dejó profundas enseñanzas . Otros que ya no están son Gustavo Iturri Urrutia, Carlos Puente Lefaure, Augusto Goicochea Iturri y recientemente ausente, Dieter Korn Korn.


Los Festivales de la Canción

Los Festivales Internacionales de Primavera seguían transcurriendo por un camino exitoso. Su expansión los fue convirtiendo en escenario para números espectaculares de gran impacto popular como el Festival Internacional de la Canción de Trujillo. Durante el XVII Festival de Primavera, el año 1966, se realizó su primera versión en el Coliseo Trujillo. Se interpretaron 48 canciones de género criollo e internacional, disputándose 100 mil soles en premios entre los mejores cancionistas y conjuntos. Como artista invitado, actuó el brasilero Sergio Murillo.

Estos eventos lograron renombre mundial, con la recordada animación de por David Odría y la dirección artística de Peter Dellis y Claudio Fabri. Muchos compositores e intérpretes consolidaron su reconocida calidad; a la vez que surgieron nuevos valores que alcanzaron fama y popularidad. Compositores de la talla de Roberto Cantoral

Cómo olvidar “La primera piedra” de Mario Cavagnaro, interpretada por Pepe Miranda o a los cantantes argentinos Cristina y Lauro Volpi y al venezolano Ricardo Montaner. También desfilaron Homero, Lucy Watanabe, Gina Dean, José Escajadillo; Juan Mosto, Lucía de la Cruz, Anamelba y Gladys Mercado. Y destacaron César Altamirano con el tema “Juego de Amor” y Raúl Vásquez con la inolvidable “La Plañidera”.


Otros grandes eventos

Uno de los grandes espectáculos ofrecidos dentro de los Festivales de Primavera, fue sin duda, “La Noche Chimú”, escenificada en la plaza principal de la Ciudadela Tshudi, dentro de los restos arqueológicos de Chan Chan. Fue gracias a la iniciativa y organización del Dr. Guillermo Ganoza Vargas y con la memorable actuación de nuestra compatriota, la notable soprano Ima Súmac, quien alternó con el excelente tenor trujillano Fortunato de Orbegoso Gaillour.

En los Festivales también se cumplieron hermosas jornadas cívico-patrióticas. El Crucero Almirante Grau, buque insignia de la Armada Peruana de regreso de astilleros extranjeros, ancló en el puerto de Salaverry, gracias a gestiones del Club de Leones de Trujillo, para ser visitado por la población. También se logró que llegaran a esta ciudad las reliquias del Caballero de los Mares, que fueron veneradas por los trujillanos. A la grupa de briosos corceles bellamente enjaezados, desfiló en uno de los festivales, un pelotón del regimiento Húsares de Junín, luciendo sus vistosos uniformes. Vino especialmente desde Lima, para rendir homenaje al cuerpo del ejército que se formara en nuestra ciudad con el nombre de Húsares de Trujillo y que generó el triunfo patriota en la batalla de Junín.

Durante la celebración del XXV Festival Internacional de Primavera, el Coro de Voces de Trujillo, conformado por artistas aficionados de esta ciudad, presentó en el Teatro Municipal, la zarzuela “La Calesera”. En 1979, la misma agrupación lírica subió a la escena “El Festival de la Zarzuela” con los pasajes más aplaudidos y coreados de “Luisa Fernanda”, “Molinos de Viento”, “Las Leandras”, “Los Gavilanes”, “La gran vida”, etc.

Entre los espectáculos culturales más hermosos de los festivales de primavera destacan las funciones de ballet. El Ballet de Cámara del Club de Leones de Trujillo nació el 20 de Mayo de 1969, con el objetivo de difundir el arte y la cultura en Trujillo y en todo el departamento de la Libertad. Fue fundado por Stella Puga, bailarina y coreógrafa, graduada de la Universidad Nacional de San Marcos, quien junto a su hermano José Puga, montó la primera presentación del Ballet de Cámara “Fiesta de Muñecos”.


En la actualidad

La población de Trujillo ha visto crecer año a año el Festival, vive su historia e, incluso, es su principal protagonista. De la semilla que en 1950 sembrara Alberto Novoa, han brotado más de 50 árboles frondosos los que, en hermosa alameda, llevan sombra y paz a su tumba, simbolizando al mismo tiempo, el agradecimiento y admiración del Club de Leones de Trujillo por su obra inolvidable.

Gracias a los festivales de primavera, el turismo creció enormemente en Trujillo. Todas las actividades de la ciudad se beneficiaron con el movimiento económico generado. Se establecieron nuevos hoteles, hostales y casas de hospedaje, con el propósito de captar el creciente flujo de visitantes.

Las estrechas calles del centro de la ciudad ya no pudieron contener el corso, ni las plazuelas servían para la concentración de los numerosos agrupamientos de la gigantesca columna de carros alegóricos y comparsas Se requirieron por tanto, recintos más amplios y calles mas anchas. Fue entonces que el Estadio Mansiche sirvió como concentración y punto de partida y el estratégico anillo circular de la Avenida España, de más de tres kilómetros e longitud, se constituyó en el escenario más adecuado para su recorrido y permitir que el corso sea apreciado por decenas de miles de espectadores.

Con el correr del tiempo, los Festivales de Primavera se han convertido en un certamen turístico de relevante importancia. De allí la exigencia de elaborar un programa atractivo para todos los gustos. Los últimos festivales comprenden más de un centenar de actividades cívicas, culturales, artísticas, folclóricas, deportivas y sociales. Por cierto, paralelamente a ellas, los diversos clubes que constituyen el Leonismo trujillano se unen para desarrollar importantes actividades de servicio a la comunidad.

Un aspecto destacable es que, aproximadamente una tercera parte de las actividades programadas, son ofrecidas gratuitamente al público. Y que los fondos recaudados, se han cristalizado en muchísimas y notables obras de servicio que contribuyen a aliviar las necesidades básicas de los sectores más pobres de la comunidad.

Fuente: Club de Leones de Trujillo
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About the Author Fernando García Guevara

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